El término economía puede definirse de diferentes maneras, algunas verdaderamente complejas. Pero las definiciones actualmente más difundidas tienden a describirla como una ciencia, concretamente como una ciencia social, que estudia la asignación de recursos (a menudo escasos) entre finalidades alternativas, o para cubrir distintas necesidades (a menudo ilimitadas).
Efectivamente, se trata de una definición muy amplia y que podría llegar a ser ambigua. Y en la práctica contrasta con el hecho que muchas escuelas de pensamiento económico tienden a concentrarse en el estudio de ciertos mecanismos de asignación de recursos (por ejemplo el mercado).
Existen otras definiciones, que a menudo se denominan "objetivas", y que definen la economía como una ciencia (social) que estudia las leyes que rigen la producción, la distribución, la circulación y el consumo de bienes materiales que satisfacen necesidades humanas, o lo que en términos marxistas se denomina relaciones sociales de producción.
De hecho, etimológicamente el término economía proviene del griego oikonomía, que podría definirse como el estudio o la actividad de administración de una unidad familiar o una explotación doméstica. Pensadores como Aristóteles, presentaron la oikonomía como contraposición al también término griego crematística, que podría definirse como el estudio o la actividad (o incluso el "arte") de generación y acumulación de dinero y riqueza.
Por ese motivo, cuando actualmente se utiliza el término crematístico, habitualmente se hace referencia al ámbito económico más relacionado con el dinero y la riqueza, y como diferencia a otros ámbitos y valores que también pueden ser “económicos” pero que van más allá de la crematística. Otra vez más, se pone en evidencia que algunas escuelas de pensamiento económico tienden a centrarse más en la crematística que en la oikonomía…